Te cuento que en un estudio se analizaron 34 investigaciones publicadas entre 2017 y 2023 sobre el uso de estas herramientas en la formación docente. ¿El resultado? Se encontró que la realidad virtual y la realidad aumentada son las más utilizadas porque permiten simular situaciones reales del aula, captar la atención del estudiantado y desarrollar habilidades prácticas sin poner nada en riesgo.
Pero eso no es todo, estas tecnologías también ayudan a fortalecer la confianza, la motivación y hasta la creatividad de quienes se preparan para enseñar. Desde aprender a manejar una clase hasta reflexionar sobre su propio desempeño, las experiencias inmersivas hacen posible un aprendizaje más significativo.
Claro que, también hay desafíos: el costo del equipo, la necesidad de capacitar al profesorado o las diferencias entre regiones con menor acceso tecnológico. Sin embargo, todo apunta a que el futuro de la formación docente estará cada vez más conectado con mundos digitales.
En pocas palabras: aprender a enseñar ya no solo ocurre frente a un pizarrón, sino también se puede aprender con aparatos que podrán parecer salidos de una película de ciencia ficción… pero que son pura innovación educativa.
Si quieres conocer la investigación, te dejo los datos para que la consultes
Selvakumar, S., & Palaniyandi, S. (2025). Immersive learning technology for teacher education: A systematic literature review. Journal of Learning for Development, 12(1), 56–75.
Fuente de la imagen
OpenAI. (2025). Ilustración digital de una futura docente utilizando realidad virtual en un aula simulada [Imagen generada por inteligencia artificial]. ChatGPT. https://chat.openai.com/
