Introducción
La muerte es un concepto que negamos y alejamos de nosotros en la sociedad actual. La vetamos de nuestras conversaciones cotidianas, incluso con el miedo de invocarla; otorgamos cada vez menos espacio a los ritos que proceden a la muerte de una persona y banalizamos las muertes que ocurren a causa de la violencia, al punto que estas se vuelven una estadística más. Se vive ocultando la muerte, pues a esta se le ve como un fracaso de la tecnología y la ciencia, que aspiran a extender la vida, a pesar de que el fin de la misma es inevitable. (Pedrero García, 2020).
Siendo la muerte un tema tabú y vetado de la sociedad, la educación también lo ha ignorado sistemáticamente en sus diferentes formas (de la Hernán Gascón & Cortina, 2007). Se ve como un tema difícil de tratar y de enseñar a distintas poblaciones, especialmente a los más pequeños y hasta los mismos docentes pasan de hablar de ello en las aulas. Sin embargo, para realmente tener una educación holística, que atienda todas las áreas de la vida, es necesario que esta provea de herramientas para tratar la muerte.
Ante esto, surge la pedagogía de la muerte, que es “un ámbito didáctico y de investigación educativa que promueve acciones educativas que incluyen la muerte” (Rodríguez Herrero, de la Hernán Gascón, & Cortina Selva, 2017). Se trata de una propuesta que busca normalizar la enseñanza de la muerte y agregarla al currículum como una dimensión de educación para la vida. En el presente artículo, revisaremos algunos de sus objetivos principales, propuestas para su implementación y una visión general de esta pedagogía, así como de los beneficios que puede aportar a los estudiantes en su formación.
El manejo de los tabús y la muerte en la educación
La muerte se considera un tema difícil de hablar en general, ya que la misma, a pesar de ser un fenómeno natural, está cargada de representaciones sociales que deben de superarse para hablar de ella en educación. Es por lo tanto uno de sus antecedentes el tratamiento de otros tabús a través de la educación. Causa cierto shock en las personas la sola idea de hablar de la muerte en las aulas, una actitud que ha sido comparada a la actitud que se tuvo en relación a la educación sexual (de la Hernán Gascón & Cortina, 2007). Sin embargo, resolver para la educación el tabú de la muerte resulta más difícil que resolver el tabú del sexo, dado que este no está ligado al disfrute, sino al sufrimiento. Es entonces también una cuestión de educación emocional, de una madurez que, en muchas ocasiones, no alcanzan a tener los mismos adultos.
Por esto, se ha sugerido que la normalización de la muerte como un tema dentro de la educación, debe de comenzar con la preparación de los actuales y futuros profesionistas de la educación (Pedrero García, 2020). Hay que tomar en cuenta que, al no haber llevado un proceso de educación sobre la muerte, es posible que, al querer transmitirla, se transmitan también la visión particular y los temores que puedan tener los docentes o educadores frente a la misma. Para esto se puede tomar también apoyo de otras disciplinas que han tenido un mayor desarrollo en lo que refiere a la comprensión del fenómeno de la muerte en diferentes edades.
Un ejemplo de esto es el apoyo que requiere la pedagogía de la muerte en la psicología, la cual ha avanzado mucho en lo que se refiere al tratamiento de la muerte y el duelo, tanto en niños como en adultos, lo que se puede considerar también un antecedente a la pedagogía de la muerte. No se puede negar su importancia, en especial considerando la intensidad emocional detrás de las experiencias de acercamiento con la muerte que se tienen a lo largo de la vida y para la cual es importante que las personas estén preparadas, de modo que no caigan en la depresión o el enojo como estados emocionales prolongados (Olvera Cervantes, 2018).
Otro antecedente relevante a la pedagogía de la muerte es la educación para la vida. Desde principios del siglo se ha buscado cambiar el foco de la educación del saber intelectual al saber vivir, saber ser con uno mismo y también con los otros, siendo la vida humana la materia que debe tomar más importancia en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Torroella González Mora, 2001). No hay duda de que la muerte es una condición inherente a la vida, con la que hemos de encontrarnos tanto en la cotidianeidad (noticias, entretenimiento, imaginario colectivo), como en eventos importantes y, tomando esto en cuenta, es una dimensión que la educación para la vida debe atender desde edades tempranas.
¿Qué es la pedagogía de la muerte?
La pedagogía de la muerte es una línea pedagógica enfocada a la inclusión de la muerte como un contenido necesario, global y normalizado en todas las áreas de la educación (Colomo Magaña & de Oña Cots, 2014), comenzando por la formación de los docentes en el tema. Se le considera parte de una educación holística, ya que busca proveer de herramientas para enfrentar la finitud de la vida de manera asertiva, abarcando las dimensiones antropológica, filosófica, biológica, religiosa, sociológica y psicológica (Ortiz Escobar, 2007).
Objetivos
- Reducir la ansiedad o temor ante el fenómeno de la muerte, integrándola como una parte natural de la vida y alejándola de la visión trágica de la misma (Colomo Magaña & de Oña Cots, 2014).
- Propiciar una mayor apreciación hacia la vida propia y ajena, formando una mayor responsabilidad, solidaridad y madurez como base para vivir de mejor manera, dotar de importancia aspectos de la existencia humana y ser personas más plenas (de la Hernán Gascón & Cortina, 2007).
- Dar herramientas de inteligencia emocional para manejar el proceso de duelo de manera asertiva, de acuerdo con las circunstancias y contextos de cada persona (Sesame Workshop, 2010).
Rol del maestro y del alumno

Sugerencias para implementar
Hablar y reflexionar sobre la muerte en el ámbito educativo resulta beneficioso tanto para los estudiantes como para los docentes. Es un tema que abarca múltiples dimensiones, desde la visión social que se tiene de la misma, hasta las implicaciones emocionales que suceden durante un proceso de duelo. Sin duda es importante proponer actividades que tomen en cuenta la pedagogía de la muerte, pero resulta también un reto al ser un contenido que no se trata de manera frecuente. Es por esto que hemos desarrollado las siguientes sugerencias para su implementación.
- Plantear el tema sustentado en hechos cotidianos: no hace falta ir hacia lo más abstracto, o esperar a que ocurra un suceso de gran impacto para hablar sobre la muerte. En especial con poblaciones infantiles, algo tan cotidiano como la caída de las hojas de los árboles puede ayudar a comenzar la conversación sobre la finitud de la vida.
- Tomar en cuenta la edad y contexto de los educandos: durante la infancia y adolescencia se viven diferentes etapas en la comprensión de la muerte, es importante estudiar esta comprensión y tenerla en mente al momento de establecer actividades.
- Tratar tranquilamente las dudas: frente al tema de la muerte suelen surgir preguntas que pueden resultar complicadas de contestar. Es importante mantener la conversación abierta y contestar de manera sensible y calmada, así será más fácil que los estudiantes se sientan con libertad de hablar del tema.
- Buscar recursos artísticos y culturales: la ficción o la expresión artística es una buena forma de acercar la conversación sobre la muerte a la educación; las canciones, los cuentos e incluso las películas pueden usarse para comenzar a tratar temas relacionados a la muerte.
- Plantear reflexiones emocionales: es inevitable que surjan diferentes emociones frente a la muerte. Proveer un espacio de diálogo y reflexión sobre las mismas ayuda a tener una perspectiva más clara y tranquila sobre ellas, en lugar de que resulten abrumantes o confusas.
Ventajas y desventajas
Al igual que otras propuestas y tendencias dentro de la pedagogía, la implementación de la pedagogía de la muerte conlleva una serie de ventajas y desventajas que se deben tomar en cuenta al momento de realizar proyectos o actividades relacionados a ella en la práctica.


Secuencia de trabajo
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Referencias
- Colomo Magaña, E., & de Oña Cots, J. M. (2014). Pedagogía de la muerte. Las canciones como recurso didáctico. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación, 12(3), 109-121.
- de la Hernán Gascón, A., & Cortina, M. (2007). Fundamentos para una Pedagogía de la Muerte. Revista Iberoamericana de Educación, 1-12. Obtenido de https://rieoei.org/RIE/article/view/2475/3474
- Olvera Cervantes, O. (2018). Tanatología Educativa. Vida y Salud.
- Ortiz Escobar, C. P. (2007). El desarrollo psíquico y la subsecuente elaboración y comprensión del concepto de la muerte en el niño. Revista Lasallista de Investigación, 4(2), 59-65.
- Pedrero García, E. (2020). Pedagogía de la muerte: Propuesta de normalización en el sistema educativo español. Revista ESPACIOS, 25-36.
- Rodríguez Herrero, P., de la Hernán Gascón, A., & Cortina Selva, M. (2017). Antecedentes internacionales de la Pedagogía de la muerte. Foro de Educación, 17(26), 259-276.
- Sesame Workshop. (2010). Sesame Workshop. Obtenido de When families grieve: A special guide for families and caregivers: https://prod.drupal.aws.sesamestreet.org/sites/default/files/media_folders/Media%20Root/Grief_CaregiverGuide.pdf?_ga=2.78268445.802754300.1695396896-93680929.1695396896
- Torroella González Mora, G. (2001). Educación para la vida: el gran reto. Revista latinoamericana de psicología, 73-84.
Fuente de la imagen:
Copilot Designer (2024, 1 de mayo) Imagen generada por IA. Reloj de arena con fondo que representa la vida y la muerte.
