Alguna vez te has preguntado, ¿qué tanto influye lo que una maestra o un maestro ha leído en las historias que lleva al aula? Esta pregunta es el punto de partida de un estudio que analiza la relación entre el conocimiento y la experiencia lectora de los docentes en literatura infantil y juvenil hispanoamericana (LIJH), la evolución de su canon personal y la manera en que median estos textos con sus estudiantes. En otras palabras, el artículo nos invita a mirar algo fundamental: antes de formar lectores, los docentes también lo son, y su propio recorrido literario influye en las obras que seleccionan, en las preguntas que plantean y en las experiencias de lectura que promueven.
El estudio muestra que la familiaridad del profesorado con la LIH tiene un impacto directo en su práctica pedagógica. Quienes conocen más obras, autores y tradiciones literarias hispanoamericanas suelen integrar estos textos con mayor profundidad en el aula. En cambio, quienes tienen menor contacto con esta literatura tienden a recurrir a repertorios más reducidos o a listados curriculares oficiales.
Un elemento clave de la investigación es la idea de canon personal docente. Este canon no es una lista fija de libros, sino un repertorio vivo que se transforma con la experiencia, la formación, el acceso a nuevas obras y el contacto con distintos formatos. El artículo señala que, cuando los docentes incorporan mitos, leyendas, álbumes ilustrados, narrativa gráfica y textos bilingües de Hispanoamérica, enriquecen las posibilidades de mediación lectora en el aula. Esto permite que niñas, niños y jóvenes se acerquen a historias que hablan de identidad, memoria, diversidad cultural, naturaleza, justicia y pertenencia.
El estudio también destaca el papel de la alfabetización multimodal, una competencia cada vez más necesaria para leer textos donde el sentido no se construye únicamente con palabras, sino también con imágenes, colores, símbolos, composición visual y relación entre texto e ilustración. Muchas obras de LIJH, especialmente las basadas en mitos y leyendas mexicanas, exigen una lectura atenta de estos lenguajes visuales
Finalmente, la investigación evidencia que fortalecer la formación docente en LIJH puede transformar la educación literaria. Cuando los docentes amplían su experiencia lectora, actualizan su canon personal y desarrollan competencias multimodales, están mejor preparados para promover una lectura crítica, intercultural e inclusiva. La reflexión final parece bastante orientadora; si queremos aulas más plurales, necesitamos docentes con repertorios lectores lo suficientemente amplios, sensibles a la diversidad cultural y capaces de leer los múltiples lenguajes con los que hoy se construyen las historias.
Conoce la investigación completa con la siguiente referencia:
Amo Sánchez-Fortún, J., Pérez-García, C., Domínguez-Oller, J., & Baldrich Rodríguez, K. (2026). La literatura infantil y juvenil hispanoamericana en la formación docente: Hacia una educación crítica e intercultural. Revista Colombiana de Educación, 98, e22919. https://doi.org/10.17227/rce.num98-22919
Fuente de la imagen
OpenAI. (2026). Ilustración de mediación docente y formación lectora en literatura infantil y juvenil hispanoamericana [Imagen generada por inteligencia artificial]. DALL·E.
